Y fue mi cuerpo el que me dio las primeras señales de alarma, indicando que algo estaba mal en mi vida. A partir de ese momento comenzó una profunda crisis existencial personal y caí en depresión.
En los dos años siguientes dejé mi trabajo, me embaracé, nació mi hijo, me separé, me mudé, retomé nuevamente la actividad laboral, refaccioné totalmente mi nueva casa, cambié otra vez de trabajo. Durante todo este tiempo reflexioné mucho sobre mi vida, sobre lo que había sucedido y comencé a hacerme preguntas y busqué respuestas, que me llevaron a más preguntas…y a buscar y descubrir el verdadero sentido de mi vida.
Y entonces aprendí, que lo importante es la pregunta y no la respuesta. La pregunta siempre te lleva hacia delante en el camino de transformación y evolución.
Inicié un largo viaje de autoconocimiento: Metafísica, meditación, astrología, numerología, sanación chamánica, pintura, Kabbalah, la Terapia a través del Sonido, Reiki, gemoterapia, aromaterapia, diversas disciplinas para el trabajo del cuerpo.
Y al cabo de todo ello aprendí que todas las respuestas están dentro de mí.
Transcurridos ya más de 10 años desde entonces sentí que nuevamente había llegado el momento de una gran transformación. Y otra vez es mi cuerpo fue el que me marcó el tiempo y me empujó a tomar un nuevo desafío, es un saber interior el que me mueve, es el corazón, no la cabeza.
Y esta vez no espero que los hechos externos determinen por mí, soy yo quien tomo la iniciativa en la convicción de que es AHORA el momento.
La confianza en la vida y en mi misma, las cuales he ido conociendo, gestando y haciendo crecer a lo largo de todo este tiempo, son las que me acompañan ahora. He recorrido un largo camino, pero ha valido la pena el esfuerzo. Y todos mis compañeros de ruta (familiares, amigos, compañeros, adversarios, situaciones, hechos, regalos y pérdidas, alegrías y tristezas, desafíos, etc.) me han ayudado a llegar a este momento.
Ahora estoy lista para compartir todo lo vivido y aprendido para ayudar a otros a transitar el camino, acompañándolos en su proceso de sanación, descubriendo sus potenciales y el sentido de sus vidas.
Según Dane Rudhyar, el temor mayor del ser humano es el temor a su propio poder.
NAMASTÉ*