Sanación a través del sonido

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha usado al sonido para conectarse con su esencia sagrada, transformarse y sanarse.
La Biblia refiere que primero fue la palabra (sonido): Hágase la luz! ... y la luz se hizo.

El Maestro Djwhal Khul dice: "Quien conoce el sonido, lo conoce todo."

La física y la metafísica coinciden en afirmar que todo es vibración. Nada está inmóvil, todo se mueve y vibra y lo que vibra es sonido, luz y forma. El sonido es un movimiento vibratorio que se produce cuando los objetos se mueven u oscilan, el sonido es el movimiento de los átomos y las moléculas.

La música transmite emociones que son difíciles expresar en palabras y tocan nuestro corazón. Los sonidos inarmónicos o cierto tipo de música pueden llegar a causarnos confusión, la cual es el origen de la enfermedad.

La mayoría de las enfermedades comienzan en uno de nuestros cuerpos sutiles: nuestros pensamientos, emociones y programaciones negativas toman una forma densa formando patrones de energía cristalizados en nuestros campos etéricos, los cuales van penetrando gradualmente en nuestro cuerpo físico, manifestándose en última instancia en este en forma de enfermedad. El sonido armónico es capaz de disolver estas cristalizaciones mucho antes de que lleguen al cuerpo físico. Es medicina preventiva en su estado más puro.

El trabajo con los cuencos tibetanos en una sesión de sanación puede aportarnos muchos beneficios para recuperar nuestra salud física, mental, emocional y nuestra conexión espiritual.

 

Podemos con ellos:
• aliviar el estrés y la ansiedad
• mejorar la concentración
• activar la creatividad, la confianza
• mejorar la visión (física, mental y espiritual)
• equilibrar ambos hemisferios cerebrales
• restablecer el equilibrio del sistema endócrino
• aliviar la sinusitis y los dolores de cabeza
• estimular las ondas alfa
• aumentar la energía
• facilitar el acceso a nuestra intuición
• apoyar en la curación de enfermedades graves mediante sesiones frecuentes
• reforzar las fuerzas de autosanación
• liberar viejos patrones para apoyarnos en nuestra evolución
• balancear los chacras
• abrir el corazón y profundizar la sensibilidad
• limpiar el entorno

La experiencia de un masaje sonoro nos recuerda al Tao: es simple, profundo, natural y alegre.

Durante la sesión los cuencos se colocan cerca y sobre la persona, siendo frotados suavemente. Sus sonidos armónicos y sus suaves vibraciones nos producen una gran sensación de bienestar y promueven una profunda relajación. Sus tonos balancean y sincronizan los hemisferios cerebrales, aquietando y aclarando la mente, permitiendo al cuerpo experimentar una liberación. La vibración que emiten penetra profundamente en el cuerpo generando un masaje molecular que facilita la liberación de los bloqueos energéticos. Cada célula, órgano, músculo, hueso, etc., vuelve a su estado de armonía. Las tensiones musculares se disuelven. Antiguas memorias impresas en nuestras células, que nos inducen a repetir hábitos y comportamientos nocivos, se liberan, permitiendo acceder a nuestra fuerza interior y a nuestra creatividad, que encuentran un espacio más propicio para enraizarse. El masaje actúa como un shock de energía y vitalidad, actuando por resonancia.

Te invito a vivir una experiencia transformadora.
Sesión de aproximadamente una hora y media de duración.
Solicitar turno vía mail o telefónicamente.